Mentiras Cordiales (2011)

Encontrar la manija de una puerta en medio de un paisaje selvático frente a una laguna, nos hace pensar que el paraíso está construido como parque temático. ¿Es posible darle vuelta a la manija y ver qué hay detrás? Sólo a costo de destruir la imagen y de crear una nueva.


Las otras imágenes de la serie vienen algunas con y otras sin manija, como si éstas últimas fueran una visión furtiva de lo que hay detrás: justamente, construcciones de naturaleza dejadas al abandono.
Esta serie no trata de lo que hay detrás, como si esto fuera más real que la apariencia. Trata, más bien, de cómo no hay diferencia entre una cosa y otra, trata de cómo convivimos con estos escenarios construídos, los que funcionan y los que hemos abandonado.


Las imágenes de la seducción son perfectamente reversibles. Hay pocas verdades más maduras que aquella que dice que cuando creamos un mundo lo hacemos a imágen y semejanza de nosotros mismos.
El mundo que hemos creado, el imaginario que habitamos, es un espejo fascinante y cruel de lo que somos: seres reversibles para quienes las verdades descarnadas se vuelven mentiras cordiales... y viceversa.


Mario Montalbetti

Work

Camila Rodrigo

Bio

Texts

Simulacro (2009)


En la fotografía instantánea está el comienzo y el fin de la fotografía. La instantánea como reproducción azarosa del mundo exterior se nos presenta como el grado cero de la retórica fotográfica. En efecto, lo único que la instantánea requiere es un ojo inocente, una realidad neutral, y una reproducción inalterada de la misma. Cuando la reproducción no es azarosa, o cuando de lo que se trata no es el mundo exterior, la fotografía se convierte en un arte de extrema retórica donde la manipulación del mundo o de la imagen desbaratan la mirada virginal de la instantánea. La instantánea pretende eludir la retórica y postular su inocencia. Sabemos que no lo logra, pero ése es su afán.


Las imágenes de Camila Rodrigo exploran este afán. Y lo hacen desde márgenes opuestas: la banalidad jovial de la diversión juvenil y la banalidad jovial de la resignación senil. En ambos casos, sin embargo, la mirada no es inocente aunque parezca serlo. Ambas márgenes vienen acompañadas de un cierto exceso, de algo que desborda al ojo que las contempla. Lo que desorienta en las imágenes de Rodrigo es una terrible frescura que hace ahogar cualquier intento de juicio sobre ellas. Lo que ha sido capturado en buena cuenta es el revés de la instantánea, su negativo, como si fuera su mejor lado.

Naturaleza Perpendicular (2014)


recóndita, alta piedra.

Martín Adán


Acantilados que son un debajo sobre el cual se apoya la ciudad y que pasaron de ser antiguamente el último extremo de su territorio urbano, para convertirse ahora en mirador y prolongación del deseo de extender el culto a la propiedad sobre el reflejo de las aguas del océano. Caídas de chorrillos de agua y barrancos perpendiculares de la bahía que son el reposo de las bases del concreto de una ciudad cada vez más densa y más pesada. Ese debajo que está en la caída y que anuncia en picada su gravedad sobre las playas; y estas imágenes, que son  el acercamiento longitudinal analítico desde el que miran estas fotos, produciendo un nuevo corte en el flanco oeste de las calles sobre las que circulamos.


A la vista más consensuada y especulativa de la ciudad de la codicia, las imágenes de Camila Rodrigo le anteponen una mirada con textura a sus entrañas más profundas y por ratos a eso que parecen ser sus propios monstruos descolgados y boquiabiertos por la gravedad. El debris formalizado por el sedimento y la roca aluvional asentada por los siglos, aparece en primeros planos como adelantándose simbólicamente a otros asentamientos más contemporáneos, cuyas historias colectivas estas imágenes sin querer queriendo citan y sobre las cuales murmuran con puntual delicadeza.


Si, como dijo Adán – el poeta local y desasido-, todo es aluvión, las fotos de Camila Rodrigo son también aluvionales. Lo son en su testimonio sobre este reverso natural y expuesto: casi lo opuesto de la superficie hecha de las relaciones entre arquitectura, sociedad y cultura que define la ciudad. La perpendicularidad del acantilado es el punto de encuentro en el que naturaleza y cultura se dan la espalda, está claro, pero la fotografía permite abrir resquicios y permite siempre devolver evidencia sobre aquello que es desapercibido por el consenso. En esta observación detenida de la textura terrosa e hirsuta de naturaleza perpendicular, esta es una fotografía que realiza señalamientos: articula deliberadamente las diversas texturas naturales, geológicas, sociales. Y en entre esas espectaculares formaciones de tierra y piedra, por momentos absortas en la propia contemplación de sus capas acumuladas, es donde se dan cita el escondite, o las manualidades artesanales de la gruta devota, los restos sutiles de una vida humana establecida pobre y subrepticiamente en ese margen que es ese abajo perpendicular y natural que nunca solemos ver, que son las entrañas que ahora observamos desde la altura de la recóndita, alta piedra.


                               

                                                                                                   Rodrigo Quijano

Perpendicular Nature (2014)


recóndita, alta piedra.

Martín Adán


Cliffs that are a below on which the city rests and became once the last end of its urban territory, to become a viewpoint and extension of the desire to extend the cult of ownership reflected over the ocean waters . Streaming water falls and steep ravines from the bay are the rest of the bases of concrete of an ever denser and heavier city. This below that leans and announces with a plunge its gravity over the beaches; and these images, which are a longitudinal analytical approach from where these pictures are watching, producing a new cut over the west side of the street on which we walk.


To a more consensual and speculative view to the city of greed, the pictures of Camila Rodrigo precede a look of texture to its very depths and at times to what seem to be their own shocked and taken down by gravity monsters. The debris shaped by the sediment and the alluvial rock settled for centuries, appears in close-ups like if it was anticipating symbolically to more contemporary settlements, whose collective stories these images without even trying cite and murmur with timely delicacy.


If, as Adán said - the local poet and disengaged-, all is alluvium, Camila Rodrigo's photos are also alluvial. They are in their testimony, about this reverse natural and expose: almost the opposite of the surface made of the relationships between architecture, society and culture that defines the city. The perpendicularity of the cliff is the focal point in which nature and culture turn their backs to each others, of course, but the pictures allow to open cracks and always return evidence about what is unnoticed by the consensus. In this careful observation of earthy texture  and coarse of perpendicular nature, this is a kind of photography that points out: deliberately articulates the various natural, geological, social textures. And in between these spectacular formations of earth and stone, absorbed by times in it's own contemplation of accumulated layers, is where the hiding place or artisanal crafts of the devout grotto get together, subtle remains of a human life established poor and surreptitiously at that margin that is that perpendicular below and natural that we ever usually see, that are the entrails we now observed from the height of the distant, high stone.




                                                                                                  


                                                                                                   Rodrigo Quijano


Cordial lies (2011)


“The world we have created, the imaginary we inhabit, is a fascinating and cruel mirror of what we truly are: reversible beings for which the naked truths become cordial lies... and vice versa.”


                                                                                                Mario Montalbetti



In this time of simulacrum and replacement we tend to objectify nature, building imaginary versions of reality based on our own comfort and believes.


These scenarios are created in our image and likeness, shaped exactly as we desire them to be. These spaces invite us to be part of something, however, depending on how we interact with them, divisions, falseness and exclusions suddenly appear.

Simulacrum (2009)


This series of images attempts to capture the lifestyle of a specific group of young adults in Lima. The images tread a fine line between the limits of documentary objectivity and fashion production. Hence, creating a certain borderline between the cosmetic stylization of everyday life, and the specific perspective of having a background in commercial and fashion photography.


The series poses the following question: are these images objective and documentary? Which in turn is intricately related to the desire to perform this group operates under. These young adults appear to be in a continuous performance, they seem to be part of a play or stage, in which it´s extremely difficult to distinguish between reality and fiction.